A 25 kilómetros al noroeste de Segovia capital, entre campos de cereal y el suave discurrir del río Eresma, se encuentra Armuña, un municipio de poco más de 100 habitantes que guarda en su término municipal sorpresas que te harán preguntarte por qué no lo habías visitado antes. Porque aquí, en plena Campiña Segoviana, la historia se palpa bajo los pies: hay fósiles de dinosaurios de hace 75 millones de años, una villa romana del siglo I, una ermita románica del XI y un poblado vacceo con 5.000 años de
antigüedad. Y por encima de todo eso, un pueblo tranquilo, acogedor y con un sabor que se te quedará grabado.
Un poco de historia: del huerto árabe a la villa romana
El topónimo Armuña parece provenir del árabe «Al Munia», que significa «el huerto», una referencia a la fertilidad de estas tierras regadas por el Eresma .
La repoblación medieval se atribuye a Martín Muñoz, un rico caballero burgalés casado con Ximena Bezudo, que a finales del siglo XI pobló varios pueblos de la campiña segoviana.
Administrativamente, Armuña pertene a la Comunidad de Villa y Tierra de
Segovia, dentro del sexmo de Santa Eulalia.
Pero la historia de Armuña es mucho más antigua. En su término se encuentra un yacimiento paleontológico del Cretácico Superior, con fósiles de peces, tortugas, dinosaurios y mosasaurios, ese reptil marino que aparece en el último film de Parque Jurásico.
Algunas piezas se exponen en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid.
Y en el Cerro de Tormejón, las campañas del proyecto Eresma arqueológico con la ayuda de la administración, el Ayuntamiento de Armuña y de varios voluntarios, a partir del año 2019, han sacado a la luz en varias intervenciones restos que abarcan desde la Edad del Cobre hasta la Edad Media.
Destacan una muralla vaccea de la Segunda Edad del Hierro, de cien metros de longitud y más de 6 metros de ancho, una de las mejor conservadas de Castilla y León y un vaso campaniforme recuperado en perfecto estado.
Por otro lado, en la villa tardorromana de Los Casares, un equipo de la Universidad Complutense de Madrid halló un mosaico geométrico de nueve metros de longitud.
Ocupada entre los siglos I y IV, esta villa pudo estar vinculada al emperador Teodosio I, nacido en la cercana Coca en el año 347.
Qué ver en Armuña
La iglesia parroquial de San Bartolomé, en el centro del pueblo junto a la plaza,
comenzó a construirse a principios del siglo XV. Su torre, toda de sillería y rematada con un chapitel de pizarra, data del siglo XVII. En su interior se custodia la imagen de Nuestra Señora del Tormejón, trasladada desde la ermita del cerro hacia 1833, y un retablo obra de Juan de Prado, además de una cruz procesional de plata.
A las afueras, tres ermitas jalonan el camino. Destacando entre ellas la ermita de la Virgen del Tormejón, declarada Bien de Interés Cultural: un templo románico a caballo entre el siglo XI y XII que se asienta sobre un peñasco calizo de ochenta metros de altura, entre los cauces del río Eresma y el arroyo Tormejón. Su ubicación es estratégica, una atalaya natural que se yergue como un vigía entre la sierra de Guadarrama, el valle del Eresma y la vasta meseta castellana.
Celtíberos, romanos y visigodos pasaron por aquí antes de que el cerro se despoblara definitivamente en el siglo XV.
La ermita de San Roque y la ermita del Humilladero, de carácter popular y austero,completan el conjunto religioso. No te pierdas tampoco las casas nobles de la localidad,como la casa Bayón y la casa del Marqués del Arco, con escudos en sus fachadas. Pero si tu interés es más el mundo contemporáneo contamos con dos murales de los artistas
Ruralgraff y Raúl Sánchez Muñoz que rinden homenaje a la vida rural y que te
conectará con las raíces de esta tierra.
Tres rutas de senderismo que salen del pueblo
Ruta de la Campiña Segoviana (6,5 km)
¡Prepárate para una jornada inolvidable de naturaleza, historia y vistas espectaculares!
Te invitamos a descubrir los tesoros ocultos de Armuña (Segovia) en una ruta senderista pensada para disfrutar con los cinco sentidos.
Nuestra aventura comienza en la Plaza del Pueblo, el corazón palpitante de Armuña, desde donde nos dirigiremos hacia la Iglesia de San Bartolomé para dejarnos deslumbrar por su monumental retablo barroco. Tras esta dosis de patrimonio, apretamos el paso para subir al cerro y visitar la emblemática Ermita de San Roque, el primer gran mirador del camino. Desde allí, descendemos hacia las Antiguas Tejeras, un fascinante rincón de historia industrial que se mantuvo en uso desde la Edad Media hasta las últimas décadas del siglo XX.
A continuación, caminamos plácidamente siguiendo el apacible cauce del arroyo hasta coronar el alto donde se erige la Ermita de Tormejón. Este lugar es pura magia: desde su cumbre nos abre las puertas a un paisaje infinito donde convergen la huella de la antigua muralla vaccea, la elegancia de su ermita románica y los vestigios del primitivo poblado. Durante esta parte del recorrido, el entorno natural nos regalará momentos únicos, ya que es el momento perfecto para mantener la vista atenta: con un poco de
suerte, podremos avistar el ágil esquivo de los corzos y el correteo de los conejos, mientras sobre nuestras cabezas surcan el cielo majestuosos buitres, elegantes milanos y diversas especies de aves rapaces.
Para iniciar el regreso, tomamos cómodamente el trazado de la Vía Verde hasta alcanzar el histórico Paso de las Merinas. Justo antes de adentrarnos de nuevo en el casco urbano, la ruta nos regala una parada llena de color y tradición al descubrir los pintorescos antiguos lavaderos. Un poco más adelante y ya adentrándonos en el pueblo podemos disfrutar de los murales que rinden homenaje al mundo rural.
Como broche de oro, culminamos la caminata regresando a la Ermita del Humilladero. Desde este privilegiado balcón natural se despliega una impresionante vista panorámica de la Sierra de Guadarrama, donde te proponemos un último reto: ¿serás capaz de divisar en el horizonte la famosa silueta de la Mujer Muerta?
Cálzate las botas, conecta con la historia y déjate sorprender por la biodiversidad de Armuña. ¡Te esperamos en el camino!
Vía Verde del Valle del Eresma desde Armuña
¡Prepárate para recorrer la historia a golpe de pedal o de zapatilla! A tan solo un
kilómetro del casco urbano de Armuña, el antiguo apeadero de ladrillo te da la
bienvenida a un trazado legendario: la emblemática Vía Verde, un camino lleno de encanto que recupera las vías del ferrocarril Segovia-Medina del Campo, en activo durante más de un siglo hasta los años ochenta.
Aquí tienes dos magníficas etapas para explorar la zona:
De Armuña a Olmedo (con paso por Coca)
Esta variante te invita a adentrarte en el corazón del paisaje castellano más puro. Partiendo del apeadero de Armuña en dirección norte, avanzarás plácidamente hacia Nava de la Asunción para continuar rumbo a las históricas villas de Coca y Olmedo. A lo largo del trayecto, tus pasos discurrirán entre majestuosos pinares resineros, alineaciones de chopos y extensos campos de cereal que parecen evocar los eternos Campos de Castilla que inmortalizara Antonio Machado. Una caminata o ruta en bici perfecta para respirar tranquilidad, contemplar la flora local y dejarse llevar por el
encanto rural de la comarca.
De Armuña a Segovia (Rumbo a la Ciudad Histórica)
Si prefieres poner rumbo al sur, te espera un bellísimo recorrido de menos de 30 kilómetros que conecta Armuña directamente con el corazón de Segovia, ideal para completar andando o sobre dos ruedas. Acompañados en todo momento por el reconfortante frescor del río Eresma, pasearás entre frondosas choperas y pinares, atravesando pintorescas paradas como La Estación de Yanguas o Hontanares. La gran magia de esta etapa reside en su diversidad paisajística: cruzarás antiguos puentes ferroviarios y misteriosos túneles iluminados que salpican el valle, ofreciéndote un observatorio privilegiado para admirar la fauna y flora de la región antes de culminar a los pies de la monumental Segovia.
Camino de Santiago de Madrid
¡El espíritu peregrino cobra vida en Armuña! Si buscas sentir la magia del Camino de Santiago (Camino de Madrid), nuestro pueblo es la puerta de entrada perfecta para ajustar las tiras de la mochila y dejarte guiar por las emblemáticas flechas amarillas.
Partiendo de Armuña ponemos rumbo a Pinilla Ambroz, un rincón de pura paz rural entre llanuras y dorados campos de cereal. Desde allí la ruta avanza hacia Santa María la Real de Nieva, una parada imprescindible para admirar su joya de la corona: un deslumbrante claustro gótico de capiteles historiados y su monumental portada barroca.
Continuamos hacia la vecina Nieva, famosa por la sencillez de su arquitectura
tradicional y su arraigada tradición vitivinícola, antes de adentrarnos plácidamente en el mar de pinares que nos conduce a Nava de la Asunción, cuna de poetas y corazón resinero de la comarca. Como broche de oro, el sendero nos guía hasta Coca, donde serás recibido por la sobrecogedora estampa de su imponente castillo mudéjar, una de las fortalezas más impresionantes del mundo. Una experiencia fluida, repleta de paz,
patrimonio histórico y la esencia viva del Camino. ¡Ajusta tus botas y lánzate a la aventura!


Dos platos que tienes que probar
Cochinillo y Cordero asado. Es el emblema gastronómico de la provincia de Segovia.
Agua, sal, una cazuela de barro y un buen horno de leña. Así de simple y así d
espectacular: la piel queda crujiente y la carne, tan tierna que se parte con el borde de un plato, como manda la costumbre para demostrar su calidad. En los asadores y panaderías de la zona lo preparan siguiendo la tradición de generaciones.
Queso y yogur de Armuña. Queso curado, yogur natural y cuajada artesanal
elaborados con leche de oveja de ganaderías de la zona, alimentadas con pastos de nuestra campiña.
Dos pueblos cercanos bonitos para visitar
Coca (a 20 km). Coca es una joya histórica donde el arte mudéjar y la naturaleza se funden de manera espectacular. El indiscutible rey de la villa es su Castillo de Coca, una obra maestra del siglo XV construida en ladrillo, con un impresionante foso, torres
almenadas y una decoración arquitectónica que lo convierte en una de las fortalezas más bellas e impactantes de toda Europa.
Pero Coca es mucho más que su castillo. Paseando por su casco histórico se conservan restos de la antigua muralla medieval y la imponente Torre de San Nicolás, único vestigio en pie de una iglesia del siglo XII que hoy funciona como un mirador privilegiado sobre la comarca. La historia de la villa se remonta aún más atrás: en sus plazas se pueden admirar los verracos vetones, esculturas zoomorfas de granito que atestiguan el origen prerromano del asentamiento.
Para completar la visita, la Iglesia de Santa María la Mayor custodia en su interior deslumbrantes sepulcros renacentistas de la familia Fonseca, labrados en mármol de Carrara. Todo esto rodeado por un inmenso mar de pinares resineros, que abrazan el curso de los ríos Eresma y Voltoya ofreciendo un entorno natural idílico.
Santa María la Real de Nieva (a 15 km). Santa María la Real de Nieva es un enclave imprescindible del patrimonio segoviano, nacido en torno al fervor devocional y el
patrocinio real. Su gran tesoro es el Monasterio de Nuestra Señora de la Soterraña, cuyo conjunto arquitectónico deja sin aliento a todo visitante.
El corazón de este monumento es su célebre claustro gótico, considerado una auténtica joya del patrimonio español. Sus arquerías destacan por una asombrosa colección de capiteles historiados, esculpidos con minucioso detalle para plasmar escenas de la vida cotidiana medieval, los estamentos sociales, fabulosos animales y alegorías de los meses del año. Junto al claustro, la iglesia del monasterio impacta por su sobria elegancia y por su monumental portada barroca, labrada con una riqueza ornamental que capta la luz de
forma deslumbrante.
Caminar por las calles del pueblo permite descubrir además señoriales fachadas con escudos blasonados, muestras de la arquitectura tradicional castellana y plazas tranquilas impregnadas de historia. Todo el conjunto urbano respira la paz de la campiña segoviana, ofreciendo al viajero una experiencia cultural íntima, donde cada rincón esculpido en piedra cuenta un relato del pasado.
Las fiestas del pueblo
Armuña celebra sus fiestas patronales en honor a San Bartolomé el 24 de agosto. Es la festividad más importante del municipio, donde se conjugan los actos religiosos con la música y todo tipo de actividades para vecinos y visitantes.
Asimismo, las fiestas dedicadas a la Virgen de Tormejón cuentan con dos citas anuales:
El tercer domingo de mayo y el segundo domingo posterior a San Pedro (29 de junio).
En ambas ocasiones, la patrona sale en procesión por las calles del pueblo al ritmo de la danza de palos, un baile tradicional documentado desde 1492.
A estas festividades se suma una tradición muy singular nacida en 1983, cuando la imagen de la Virgen subió en peregrinación desde la iglesia parroquial hasta la Ermita de Tormejón, en el cerro del mismo nombre, el hogar original de la talla. Desde entonces, cada 15 de agosto de los años terminados en 0 y en 5, vecinos y visitantes vuelven a trasladar la talla románica hasta su ermita para, tras los actos festivos, devolverla al pueblo a la espera del siguiente quinquenio.
Descubre Armuña desde Casa La Plaza
Para vivir Armuña de verdad, sin prisa, durmiendo en el pueblo y despertando con el silencio de la campiña, lo mejor es alojarse en Casa La Plaza, una casa rural de alquiler completo en plena plaza mayor del pueblo, en la Plaza de las Delicias 13. Es una antigua casa de labranza de finales del siglo XIX, restaurada en piedra y madera, con categoría de tres estrellas y capacidad para 12 personas. Cuenta con cinco habitaciones
dobles con baño incluido, un gran salón con chimenea, cocina totalmente equipada, terraza-solarium, barbacoa y WiFi. Está adaptada para personas con movilidad reducida y guarda en su interior el sabor de una forma de vida que se resiste al paso del tiempo. A 20 minutos de Segovia y a una hora de Madrid, Ávila y Valladolid, es el punto de partida perfecto para explorar la ermita de Tormejón, caminar la Vía Verde, visitar Coca y Santa María la Real de Nieva, o simplemente sentarte en la plaza y dejar que el tiempo
pase despacio.