El Mirador del Alberche se hizo como casa rural. Era una antigua cestería, donde una familia hacía cestas para dar de comer a sus hijos pequeños. Es una casa de piedra, que se rehabilitó y reformó completamente, con los techos hechos a mano, pieza a pieza, esculpidos con escoplo y guvía.
Decidimos que sería casa rural porque había pocas en la zona. Desde épocas muy tempranas, Carmen, mi suegra, se dedicaba al alquiler de habitaciones en su casa, sacando adelante a sus hijos. Yo la veía y alguna vez la ayudé a limpiar algunas casas o habitaciones, y noté el cariño con que recibía a sus inquilinos, haciéndolos sentir parte de su familia.
Eso, junto con lo que vi en mi tía Tere, la hermana de mi padre, con su gran don de gentes, fue lo que me llevó a dejar la docencia, que es lo que estudié, y dedicarme en cuerpo y alma al turismo y a mis casas rurales: El Mirador del Alberche y La Fontana de Gredos.
Hay que alojarse en El Mirador del Alberche por:
Su ubicación, frente a las piscinas naturales del río Alberche (puente románico) y como punto de paso de rutas de senderismo hacia la Sierra de Gredos.
Su calor de hogar, con temperatura perfecta en verano e invierno gracias a sus muros de más de un metro de granito gris.
Su limpieza impecable y detalles para los inquilinos: la estufa de pellet encendida a su llegada, el recibimiento con sonrisa y atención personalizada.
Sus 4 estrellas de turismo y equipamiento completo: fibra óptica de 600 megas, 2 smart TV, cafetera italiana y de cápsulas, entre otros.
En la zona encontrarás actividades y empresas para todos los gustos: campo de golf espectacular, rutas de senderismo, piraguas, jornadas micológicas, rutas de tapeo con premios, la fiesta de la cerveza, fiestas del turista, piscina climatizada, gimnasio, grupetas de montar en bici y necrópolis romana.
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