La casa es una herencia familiar, que heredé de mi madre. En los años 50, 60 y 70 funcionó como el ambigú del cine, teatro y baile del pueblo. Bajo la dirección de mis abuelos, se proyectaba cine a diario, había baile vermut todas las semanas y era el lugar de parada para los titiriteros ambulantes.
Cuando el salón (de cine/baile) se cerró, la casa continuó como café, donde los habitantes del pueblo jugaban a la partida y, los domingos después de misa, se tomaba el vermut acompañado de un montón de tapas para elegir. El café pasó a ser regentado por mi madre, y cuando ella enfermó, se cerró. Posteriormente, ella intentó recuperarlo, pero no le dio tiempo.
Hoy tomo el relevo y acometo la recuperación en su honor y a mi manera, para que un espacio con historia familiar y comunal siga abierto al mundo.
Te va a sorprender: La recuperación de la casa se ha basado en recuperación de lo esencial, bioconstrucción y honestidad, creando un ambiente confortable, saludable y lleno de armonía.
Espacios amplios, materiales recuperados y tratamientos libres de tóxicos para lograr una casa sana.
Cocina espaciosa y salón con chimenea, acompañado de una hermosa biblioteca.
En el exterior, jardín con barbacoa, ideal para descansar a la sombra de los pinos.
Ubicación de interés cultural, etnográfico y paisajístico: Estamos en la Tierra del Pan, una zona libre de turismo masificado que ofrece joyas de nuestro pasado:
Arquitectura tradicional
Tradiciones milenarias
Paisaje mixto entre dehesa y campos de cereal, que en primavera desborda vida y en otoño invita a la contemplación junto al fuego.
Experiencias únicas dentro de la casa:
Programación de cine personalizada, según tus gustos e inquietudes.
Baños de sonido para quienes buscan calma, meditación y desconexión mental.
Tradición milenaria: El Canto mozárabe, uno de los grandes cantos litúrgicos de occidente. Cada 1 de enero los hombres del pueblo interpretan la Misa Solemne de Andavías.
Arquitectura tradicional: Piedra, tapial y adobe perviven en un pueblo vivo lleno de historia.
Gastronomía excepcional: Cocina tradicional con una exquisita variedad de tapas, especialmente la casquería típica de la zona.
Soy heredera de esta casa familiar que perteneció a mi madre. Durante los años 50, 60 y 70, bajo la dirección de mis abuelos, fue el ambigú del cine, teatro y baile del pueblo: cine diario, baile vermut semanal y parada obligatoria de los titiriteros ambulantes. Más tarde, se convirtió en café, donde los vecinos compartían partidas y vermut con tapas los domingos después de misa.
Cuando mi madre enfermó, la casa cerró, y aunque intentó recuperarla, no le dio tiempo. Hoy tomo el relevo y acometo su recuperación en su honor, a mi manera, para que un espacio con historia familiar y comunal siga abierto al mundo.
“La recuperación se ha basado en lo esencial, la bioconstrucción y la honestidad, creando un ambiente confortable, saludable y lleno de armonía. Espacios amplios, materiales recuperados y tratamientos libres de tóxicos hacen de esta casa un refugio para el cuerpo y la mente.”
En su interior, encontrarás cocina espaciosa, salón con chimenea y una biblioteca para perderse entre libros. En el exterior, el jardín con barbacoa invita a descansar a la sombra de los pinos. Nuestra ubicación en la Tierra del Pan permite disfrutar de arquitectura tradicional, tradiciones milenarias y paisajes que combinan dehesa y campos de cereal, vibrantes en primavera y contemplativos en otoño.
“Dentro de la casa ofrecemos experiencias únicas: programación de cine personalizada según tus gustos, y baños de sonido para quienes buscan calma, meditación y desconexión mental. Todo pensado para que cada estancia sea especial y memorable.”