En el Valle del Corneja, bajo la imponente silueta de la Sierra de Gredos, se alza Bonilla de la Sierra. Este municipio abulense no es un pueblo cualquiera; ostenta el título de Villa y fue, durante siglos, el lugar de descanso predilecto de la alta jerarquía eclesiástica y la nobleza castellana.
Declarada Conjunto Histórico-Artístico y perteneciente a la red de «Los Pueblos más Bonitos de España», Bonilla es un viaje directo al medievo, donde el silencio de sus calles empedradas narra historias de concilios, reyes y fortalezas.
1. Historia: El Señorío Episcopal y la Corte de Castilla
La importancia de Bonilla radica en su vínculo con el Obispado de Ávila. Su ubicación protegida y su clima benigno la convirtieron en la residencia de verano de los obispos desde el siglo XIII.
- El Esplendor Medieval: Durante los siglos XIV y XV, Bonilla vivió su época dorada. Como señorío de la mitra abulense, acogió importantes Concilios y Sínodos, convirtiéndose en un centro administrativo y jurídico de primer orden.
- Refugio Real: Figuras como el rey Juan II de Castilla o Alonso de Ávila (hermano de Isabel la Católica) buscaron refugio y descanso tras sus muros. Esta presencia atrajo a familias nobles que salpicaron la villa de casas solariegas y escudos heráldicos que aún hoy lucen orgullosos.
2. Qué ver en Bonilla: Patrimonio de Piedra e Historia
Pasear por Bonilla es recorrer un trazado urbano que apenas ha cambiado en quinientos años. Estos son sus monumentos imprescindibles:
- Iglesia-Colegiata de San Martín: El alma de la villa. Una impresionante obra del gótico tardío del siglo XV. Destaca su retablo mayor barroco y las valiosas pinturas tardogóticas de su sacristía.
- El Castillo de los Obispos de Ávila: Aunque hoy es de propiedad privada, su torre del homenaje sigue dominando el perfil del pueblo. Fue palacio y fortaleza, testigo de estancias reales y decisiones que marcaron la historia de Castilla.
- La Plaza Mayor y el Pozo de Santa Bárbara: Una plaza castellana porticada perfecta. A pocos pasos se encuentra el curioso pozo de sillería con una escalera de piedra que desciende hasta el nivel del agua, vital durante los asedios.
- Las Murallas: Aún se pueden ver lienzos integrados en las viviendas y la Puerta de la Villa, el acceso principal que daba la bienvenida a los viajeros desde el valle.
3. Turismo Activo: Disfrutar de la Sierra de Ávila
El entorno natural ofrece un escenario inmejorable para la aventura:
- Vuelo Libre (Parapente): Muy cerca, en Peña Negra (Piedrahíta), se encuentra uno de los mejores centros de vuelo de Europa. Ver Bonilla desde el aire es una experiencia inolvidable.
- Cicloturismo: Los caminos entre Bonilla, Mesegar de Corneja o Becedillas son ideales para la BTT, combinando pastizales con subidas exigentes.
- Astroturismo: Gracias a la nula contaminación lumínica, Bonilla es un lugar privilegiado para observar la Vía Láctea, respaldado por la certificación Starlight de la provincia.
4. Gastronomía: Sabores del Valle del Corneja
La cocina aquí es energética y honesta, basada en la calidad del producto local:
- Patatas Revolconas con Torreznos: El plato estrella. Patatas machacadas con pimentón de la Vera y ajo, coronadas con torreznos crujientes.
- Dulces tradicionales: No te vayas sin probar los huesillos de santo (fritos y aromatizados con anís) o los mantecados de caja que se deshacen en la boca.
5. Curiosidades de la Villa
- Más escudos que plebeyos: En el siglo XV, la concentración de nobleza era tal que se decía que había más blasones de piedra que familias comunes.
- La «Pequeña Roma»: El obispo Alonso de Fonseca, gran mecenas, impulsó tantas obras de arte que quiso convertir la villa en un referente cultural abulense.
6. Rutas de Senderismo Recomendadas
- Ruta 1: El Camino de los Molinos (6 km): Un paseo sombreado siguiendo el río Corneja para descubrir antiguos molinos hidráulicos.
- Ruta 2: Ascenso a la Sierra (10 km): Una subida para disfrutar de una vista de 360 grados desde Gredos hasta la Meseta.
- Ruta 3: Pueblos del Corneja (12 km): Ideal para observar la arquitectura popular y el ganado avileño pastando en las dehesas.
Dónde alojarse: El descanso perfecto
Para vivir la historia de Bonilla con el máximo confort, te recomendamos dos opciones excepcionales:
- Casas Rurales Paredes: Perfectas para grupos o familias que busquen la calidez de una casa de pueblo con una rehabilitación exquisita.
- El Mirador del Gato: Un rincón acogedor con vistas privilegiadas, ideal para desconectar y sentir el latido de la villa.